Cuando la última tarde se tiñe de Marzo,
Y la última pluma del picaflor descansa sobre el prado:
Uno siente el deseo inmutable
De viajar dando volteretas hacia atrás,
Y emerger fuera del tiempo
Hasta convertirse en los primeros ojos
Que tus ojos observen.
Uno piensa en que pasaría
Si volviera a nacer junto a tu cama,
Dar el primer grito con la misma emoción
De escuchar tu llanto, o
El respirar por primera vez este mundo.
Uno trata de imaginarse
El coro de tu danza
Dentro del vientre de tu madre,
Acariciar desnudo tu cuerpo recién formado
Y amarte ya desde el agua vital que te cubrió.
Uno cree que pudo ser él
Quien ubique cada una de las células de tu cuerpo,
Y tratase de colmarte de la vital célula del amor,
Para en acto egoísta
Despojar de ti el deseo de enamorarse de otro.
Uno se emociona con la simple idea
De que si mi madre me regalaba luz
Un par de meses atrás
Y quien sabe, un año más,
Podría yo, hoy, tener tu misma vida,
Ser tu mismo zodiaco,
Envejecer en tu mismo minuto,
Y hasta sentir
Que tan solo por cuestión de días,
Bueno, de meses, yo pude
Haber sido quien te dé
Tu primer golpe de vida.
dedicado a Margoth, por haber nacido... Da_he
miércoles, 9 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario